En torno a los nombres, apodos y apellidos españoles

by Diego on Sunday, August 28, 2016

Una de las cuestiones “peliagudas” en torno a la cultura española es la de los nombres y todo lo que ello conlleva. Bien… si te presentan a un tal “Pepe García Paredes” te haces la composición de lugar: su primer nombre es Pepe, el segundo García  y su apellido es Paredes. Sin embargo tras una semana descubres que García no es un segundo nombre sino un apellido. Bien, piensas que se llama Pepe y su apellido es García-Paredes (uno de esos curiosos apellidos compuestos). Pues no, pasa otra semana y te das cuenta de que los suyos son dos apellidos diferenciados: por un lado García y por otro Paredes. Para colmo de males, tras otra semana más te das cuenta de que su nombre no es Pepe sino José.

¿Qué está pasando?, ¿de verdad es tan complicado? Te podemos decir que no.  Es más, una vez descubras qué hay detrás de todo esto te resultará sencillo comprender nuestro sistema.

¿Por qué dos apellidos?

Comencemos por el  asunto de los dos apellidos. Los españoles tenemos dos: el primero es el de nuestro padre y el segundo el de nuestra madre. En los países de habla hispana las mujeres no pierden su apellido de soltera y siguen utilizándolo a todos los efectos legales.

¿Significa esto que un español puede acumular varios apellidos? No. El primer apellido se transmite de generación en generación pero el segundo se pierde. Un caso práctico: José García Paredes se casa con María López Garrido; tienen una hija que se llama Rocío cuyos apellidos serán García y López. Cuando Rocío García López tuvo un hijo con Ricardo Benítez Gómez este se llamó Manuel Benítez García, Manolo para los amigos.

Apodos e hipocorísticos: Pepe, Paco, Lola…

Esto nos lleva a otra cuestión, que es la de los apodos e hipocorísticos. Esta última palabra que parece el nombre de algún monstruo mitológico griego en realidad designa a los nombres cariñosos o familiares que “sustituyen” a un nombre real. El caso más conocido en español es el de los llamados José, que son llamados Pepe. La historia de este caso concreto tiene su miga: sería la abreviación de la antigua forma de José, que sería “Josepe”.  Un caso también “problemático” es el de Paco, Curro y Pancho, que son hipocorísticos de Francisco; en el caso de Paco se dice que vendría de la abreviación de Pater Comunitatis, título dado a San Francisco de Asís, creador de la orden religiosa Franciscana; lo de Curro podría venir por la abreviación de Pacurro siendo “–urro” un sufijo diminutivo apenas usado ya.  Otro hipocorístico que también creemos nombre es el mítico Lola, que no es otra cosa que una manera cariñosa de llamar a alguien llamada Dolores; así de Dolores vendría Loles y de ahí Lola.

Y es que algunos hipocorísticos sencillamente son abreviaciones de nombres compuestos o una manera de hacer más cómodos nombres más solemnes. Chema, por ejemplo, sería José María; Juancar sería Juan Carlos o Juanra sería Juan Ramón. Este caso se da especialmente en nombres femeninos. Por ejemplo, Charo sería  Rosario, Chelo sería Consuelo, Maite sería Maria Teresa o Merichel sería María Isabel.

Algunos de estos hipocorísticos también se darían por una razón más “infantil”, que sería hacer que un nombre sonase como dicho por un niño para sonar entrañable. Sería el caso de Goyo en vez de Gregorio o Chayo  por Rosario.

… ¡Y hasta nombres que parecen apodos!

Por otra parte puede darse el caso inverso, es decir, el de nombres que podemos creer apodos. Pongamos el caso de nombres como Paloma, Henar, Pino, Montaña y Pilar. No tienen nada que ver un pájaro, ni con un lugar donde guardar heno, ni con un árbol de hoja perenne, ni con un accidente geográfico ni con un soporte; sencillamente son nombres de inspiración religiosa que hacen mención a varias vírgenes y al lugar donde fueron encontradas o cuenta la historia que se aparecieron.

No nos vamos a alargar más, que tampoco queremos haceros un lío. No obstante queremos deciros que tampoco os preocupéis si esto os resulta un poco complejo. No os podéis imaginar la cantidad de españoles que, por ejemplo, desconocen que John y Jack pueden ser la misma persona o que ese amigo ruso al que llaman Pasha en realidad se llama Pavel.


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