Sevilla entre leyendas

by Sara on Monday, September 04, 2017

Hoy vamos a hablar sobre dos de las leyendas más importantes de Sevilla. Una gira en torno a la famosísima Torre del Oro y otra habla de un cocodrilo llegado de Egipto.

Lee la versión en inglés

La Torre del Oro, dicen, se llama así por lo que ocurrió allí con doña Aldonza en el siglo IX. Esta fue una bellísima mujer que, para esperar a que su marido volviera de la guerra, decidió encerrarse en un convento de clausura y así evitarse tentaciones. Un día, paseando el rey don Pedro por dentro del convento, se encontró con la muchacha y se enamoró, ya que, a pesar de lo mucho que lo había intentado, ella no había conseguido esconder dentro del hábito toda su larga cabellera rubia.

Como hacía por costumbre, el rey se llevó a la hermosa muchacha a la torre, el lugar al que mandaba a todas las mujeres con las que mantenía algún tipo de relación a espaldas de su esposa. Viendo ella que no tenía salida ninguna y que no valía de nada oponerse por la fuerza, decidió sacrificar la hermosura que la había llevado hasta allí cortando su larga cabellera dorada.

El rey, al enterarse de lo que había hecho doña Aldonza, la devolvió al convento en el que ella misma se había metido durante la espera. Es por esta historia del cabello rubio de la muchacha que la torre a la que el rey llevaba a sus amantes pasó a llamarse la Torre del Oro.

A unos pocos pasos de esta histórica torre nos encontramos con la Catedral de Sevilla. Una de las muchas curiosidades que te puedes encontrar dentro de ella está en el Patio de los Naranjos. Nada más entrar, si miras hacia el techo, no solo verás lámparas o un techo histórico. Puedes ver, incluso, un cocodrilo a tamaño real colgado, un colmillo de elefante, un bocado de caballo (o de jirafa, nadie lo sabe con seguridad) y un bastón de mando.

La leyenda cuenta que, alrededor del año 1260, el sultán de Egipto se enamoró de la hija de Alfonso X, Berenguela. Para pedir la mano de su hija, este sultán envió una comitiva con regalos exóticos. El rey castellano, como no estaba de acuerdo con esta petición, se quedó con los regalos exóticos y envió otros nuevos de vuelta a Egipto.

Pasado el tiempo, cuando murió el cocodrilo, lo disecaron, rellenaron la tripa de paja y el mismo rey decidió que su lugar estaría colgado en el Patio de los Naranjos de la Catedral. Actualmente, lo que cuelga del techo es una réplica hecha en madera de las mismas medidas que, según dicen, representa la prudencia.

Estas son solo dos de las muchas leyendas que corren por las calles de Sevilla esperando a que vayas para que seas tú quien juzgue qué parte de leyenda hay… o de historia real.


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